martes, marzo 17, 2009

Nuevos documentos sobre Comunicación

Ya está en PDF los seis números de la revista 'Comunica', que edita la Asociación de Periodistas de Galicia. Quien quiera consultarlos puede hacerlo aquí.

Asimismo, he colgado uno de los borradores de a parte metodológica de mi tesis doctoral, que alguno de mis lectores me había solicitado. Está en scribd.

sábado, marzo 14, 2009

Forrester


El estudio de Forrester es en gran medida previsible si uno se abre al mundo con lógica. Las empresas no son intermediadores informativos con credibilidad en lo que atañe a sus propias informaciones, porque no tienen (en principio) obligación de hablar de o que menos les interesa. Al menos, son mucho menos creíbles que los intermediadores por excelencia: los mass media, a los que se supone unos códigos éticos y una profesionalidad donde la independencia y la veracidad son presupuestos inexcusables.

Cuando se trata de hablar de uno, poca gente es capaz de ver la paja en el ojo propio aunque sí la viga en el ajeno. Los mass media, en cambio, lo hacen: primero, porque sus principios están regulados (incluso constitucionalmente) y ésto implica consecuencias jurídicas (cosa que no ocurre en el mundo de los blogs); segundo, profesionalmente, partiendo de unas reglas de juego de las que carecen los blogs.

Las organizaciones no informativas, en cambio, sólo tienen la obligación de comunicar aquello que legalmente se les exige (caso, por ejemplo, de las empresas cotizadas o de las obligaciones informativas en materia contable). Para las informativas, por su parte, la información es su producto y la credibilidad la fuente de sus beneficios.
En el mundo digital, por último, en ocasiones ni siquiera tienes la certeza de la identidad de la fuente, con lo que todo el castillo se derrumba por sí solo. Falto de códigos y de presupuestos jurídicos, nadie asegura la veracidad de la información que maneja. Todo lo contrario, precisamente el éxito de mucha de esa información radica en que se basa en rumores y, en consecuencia, no contrastados.

sábado, marzo 07, 2009

Tiempo de silencio

Es tiempo de silencio…, y de análisis sin prejuicios. Los políticos han reconocido vivir al margen de la ciudadanía. Así debemos interpretar su sorpresa general ante los resultados obtenidos el 1 de marzo. Fueron incapaces de respirar en el ambiente que no todo estaba tan claro como parecía, que existían ciudadanos –el aire de la ciudad les hace libres– que incluso manifestaban públicamente que cambiarían su primera opción como castigo a una errática política que se ancló en el egocentrismo y en la lejanía de sus preocupaciones.

El fracaso del bipartito ha sido un fracaso de comunicación. Hablaban para ellos mismos, sin ni siquiera oírse sus propias palabras, ajenos a propios y a extraños. Acomodados en la cumbre, fueron incapaces de dejar la oratoria vacua por la gestión cercana y reconocible. Y lo que es peor, fueron incapaces de articular un concepto de ciudadanía acorde con el tiempo que vivimos. Lo que ellos expresan ahora como posible efecto en el voto de la crisis actual. Pero quien gobierna ha de gobernar con crisis y sin crisis: aún es más, precisamente se reconoce al buen gobernante cuando hay crisis.

El añorado Martín Santos escribió en su día que era tiempo de silencio, pero también es tiempo para que la política asuma las tendencias que se reclaman en múltiples estamentos sociales. No es raro encontrar artículos y escritos donde se hable de ética y valores en el capitalismo, en la política, en la empresa, en las finanzas… Es decir, que recogen sentimientos que afloran en la sociedad, y precisamente con más fuerza después del nuevo discurso de Obama que hemos estado oyendo a lo largo de las últimas semanas. Un estilo enormemente distanciado de las caducas maneras políticas de estos años. Los políticos han permanecido anclados en el viejo concepto de ciudadano en una época en que hemos descubierto que existen deberes morales y sociales que van más allá de la lógica del individualismo burgués y occidental, en un momento donde se cuestiona la viabilidad del estado del Bienestar y de las conquistas sociales del último siglo.

Estoy hablando de Ética, Deontología y Responsabilidad Social. De Ética como los presupuestos para la acción política; de Deontología, como los fundamentos para una determinada actividad humana, la del gobierno de la res publica, y de Responsabilidad Social, como forma de valorar las decisiones que se adoptan. En definitiva, de una nueva forma de hacer política para una nueva ciudadanía que debe recoger el partido alternante, porque su primer análisis debe partir de que una parte de los votos conseguidos son votos de castigo a quienes no supieron oírles.

domingo, marzo 01, 2009

¡No vale todo!

No es la primera vez que lo hago. Lo he hecho reiteradamente a lo largo de estos últimos años, en escritos y en conferencias. El verano pasado lo denuncié públicamente, una vez más, en un encuentro con una oenegé en el Monte do Gozo, en Santiago. No se trata, pues, de aprovechar el momento, sino de reiterar una profunda convicción.

Me niego rotundamente a no señalar con el dedo a sus responsables, y decirles a la cara que ¡no vale todo! Esta profesión es tan bella que no merece que la arrastren por el suelo con conductas tan poco responsables. Ni siquiera con el permiso de los padres, porque no hay que achacar a los demás la propia irresponsabilidad.

Me refiero al caso Marta del Castillo. Pero antes fue Spanair; y antes, Madeleine, José Rabadán, las niñas de Cádiz…

Evité durante mucho tiempo criticar desde un periódico la labor de mis compañeros. Lo he hecho porque tampoco quiero que se achaque al sector conductas individuales que no pueden ser generalizadas como formas de comportamiento habituales. Pero es hora de que denunciemos que no todo vale a la hora de hacer periodismo.

Hace unos días nos encontramos en televisión con una menor de edad hablando de su relación con el presunto asesino de Marta. Al mismo tiempo, hemos visto las imágenes, videos y pensamientos de la joven sevillana extraídos de redes sociales en Internet. Quien sepa como funcionan este tipo de redes de ‘exposición pública controlada’, que así se las denomina, sabrá que a ese material sólo pudo accederse infringiendo de una forma impúdica la privacidad de su titular. Es decir, son actuaciones presuntamente delictivas. Y lo afirmaré siempre, independientemente de las conclusiones a que llegue la fiscalía de Sevilla, que abrió diligencias preprocesales sobre el tratamiento informativo de este caso. Son actos que hay que reprobar una y otra vez.

Afortunadamente, creo que es una opinión común incluso de compañeros que han vivido en primera persona algunas de esas tropelías. Y recomiendo vivamente que se lea el informe, escrito por ellos, ‘Cómo informar sobre infancia y violencia’, del Centro Reina Sofía.

No. No vale todo. No podemos permitir que nuestra profesión se arrastre por el interés de algunas empresas o por la poca conciencia de algunos periodistas. No se hace mejor información por vulnerar los derechos más elementales de la persona, sino que se construye una muy mala imagen de este ‘circo mediático’, como lo calificó el presidente andaluz.

Ya va siendo hora de que los profesionales regulemos entre nosotros la forma de afrontarse a la noticia, como hizo la BBC, como acaba de hacer el Colegio de Periodistas de Catalunya…, como se terminará haciendo, si no, desde el ámbito puramente legislativo.

jueves, febrero 19, 2009

Medios y redes: el caso de Sevilla

Una vez más los medios reproducen impúdicamente las imágenes de las personas (algunas menores) tomadas de las redes sociales. Evidentemente, aunque se las cedan otras personas (algunas menores) que tienen acceso a su perfil y documentos porque Marta así lo decidió en su día, NO pueden utilizarlas libremente en los medios.

Esto ya se está convirtiendo en un lugar común, y nadie hace nada...

Me estoy refiriendo al caso de Marta del Castillo. Mi próximo post será sobre este tema: es el contenido del artículo que remitiré a Xornal de Galicia.