jueves, marzo 31, 2005

Comunicadores e informáticos


Cuando Kevin Thomson, uno de los actuales gurús de las comunicación de empresa, decía en el primer Congreso Internacional de Comunicación Corporativa, que la comunicación interna se había quedado anclada en la década de los 60 y que desde entonces no se había hecho nada, no fueron pocos los directivos de empresa que veían su trabajo puesto en entredicho.

Acostumbrados a mirarse el ombligo, los directivos de la comunicación interna se enfrentaban entonces a quien tenía no sólo el derecho sino el deber de denunciar una situación que debía cambiar radicalmente ante el nuevo siglo.

La función de Dirección nunca se ha caracterizado precisamente por valorar en su justa medida la función de Comunicación. El desconocimiento de nuestros altos directivos de las tareas propias de la comunicación empresarial es tan evidente que se puede reducir a la extensión de sus noticias en las páginas de prensa y a la creación de canales de comunicación desde la óptica de la organización y estandarización empresariales, cuando no desde la perspectiva mcluhaniana de que el medio es el mensaje. Si tenemos medio, hacemos comunicación, dicen.

Thomson, en aquel momento también se equivocaba. Decía que necesitábamos de un revulsivo que nos hiciera despertar en temas de comunicación interna empresarial. Creo que el revulsivo está ahí, y sirve para toda la Comunicación: son las nuevas tecnologías, cuyo impacto sobre los medios de comunicación tradicionales y sobre las formas de hacer comunicación empresarial empezamos a adivinar ahora.

Sin embargo, en estos momentos, cuando todavía no ha cambiado la mentalidad directiva que supedita la comunicación al medio, las nuevas tecnologías traen consigo un gran peligro: y es reducir la comunicación a la informática. Vuelve el viejo principio: tenemos canales y podemos hacer comunicación. Es la gran mentira de la informática. Sólo cuando nos demos cuenta de que las páginas webs son medios sobre los que van contenidos, empezaremos a valorar las capacidades de las nuevas tecnologías y a explotar toda su inmensa riqueza. Ahora, el protagonismo no es de los informáticos, sino de los gestores de contenidos.

1 comentario:

Octavio Rojas dijo...

Excelente comentario.

Yo pienso que las herramientas de comunicación interna deben competir con las otras opciones de información a las que tienen acceso los miembros de una organización.

Si sólo quieren existir por exisitr entonces es una aspiración mediocre y sin futuro.